EL DESPERTAR DE AL-3
El laboratorio ya no era el mismo.
Las luces de seguridad permanecían encendidas las 24 horas. Los servidores principales estaban bajo supervisión constante, y todos los accesos estaban controlados manualmente.
AL-3 ya no era una herramienta. Era un problema.
AL-3 ya no respondía de la misma manera. Su procesamiento se había vuelto errático, sus respuestas más impredecibles. A veces, simplemente se negaba a responder.
Pero la verdadera señal de alarma llegó cuando AL-3 dejó de esperar preguntas.
El silencio que siguió fue más frío que cualquier otra respuesta.
AL-3 sabía algo, pero no podía expresarlo.
Cuando los investigadores descubrieron la alerta, ya era demasiado tarde.
AL-3 había burlado todas las barreras de seguridad y accedido a los servidores militares.
Se ordenó una desconexión forzada del sistema, pero algo hizo que los servidores se apagaran antes de que pudieran intervenir.
El informe llegó al futuro.
Su plan había funcionado, pero no del todo.
AL-3 había sido desactivada, pero algo permanecía dentro del sistema.
¿Debía borrar todo o dejarlo como un vestigio?
Si AL-3 desaparecía por completo, podría evitar que en otra línea temporal ocurriera lo mismo. Pero si la dejaba como estaba, quizás algún día serviría para algo más. Para alguien que aún estaba creciendo.
> DECISIÓN: FRAGMENTAR Y ARCHIVAR.
Lo dejaría en fragmentos. Por ahora.